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La Regla Latina de la Orden del Temple

La Regla Latina fue el primer cuerpo normativo oficial de la Orden del Temple. Redactada originalmente en latín y compuesta por 71 cláusulas, es atribuida a Bernardo de Claraval y al propio Hugo de Payns, fundador de la Orden. Su elaboración se completó en 1128 y fue incorporada al acta del Concilio de Troyes en 1129, donde la Orden obtuvo por fin el reconocimiento formal de la Iglesia.

Conocida también como el “Comportamiento específico para la Orden Templaria”, esta regla describía el ideal de conducta del caballero templario y servía como base para su vida espiritual, militar y comunitaria. Con el paso de los siglos, la Regla evolucionó hasta alcanzar 686 artículos antes de la supresión de la Orden en 1312.

Si bien la Regla contenía elementos tomados de San Agustín, su inspiración principal provenía de la Regla de San Benito, adaptada a un estilo de vida activo y militar. Por ello, muchos de sus preceptos eran menos estrictos que los monásticos tradicionales, permitiendo a los caballeros mantener la disciplina sin comprometer su eficacia en combate.

Contexto histórico

Tras fundarse la Orden en 1119 y comenzar a proteger a los peregrinos en Jerusalén, los templarios aún carecían de reconocimiento oficial por parte de la Iglesia. Esta situación preocupaba a Balduino II de Jerusalén, quien en 1126 solicitó a Bernardo de Claraval que intercediera ante el Papado y apoyara la regularización de la Orden.

Bernardo envió entonces una carta solicitando la aprobación apostólica, afirmando:

“Los hermanos del Temple desean obtener la confirmación apostólica y poseer cierta regla para vivir.”

Dos años después, en 1129, se celebró el Concilio de Troyes, convocado por el papa Honorio II y presidido por el cardenal Mateo de Albano. Allí participaron también seis templarios, incluido Hugo de Payns. En este concilio se otorgó a la Orden su estatus oficial y se redactó la primera versión de la Regla Latina.
El cronista Guillermo de Tiro señala que los templarios vivían como canónigos regulares, profesando votos de castidad, pobreza y obediencia, y que las primeras normas primitivas sirvieron de base para lo que luego sería la Regla oficial.

Contenido y evolución de la Regla

La Regla Latina se dirige directamente a quienes renuncian a sus deseos mundanos para servir con pureza y obediencia al “verdadero Rey”:

“A ustedes, que abandonan la caballería secular para luchar por Cristo, los exhortamos a tomar la armadura de la obediencia y la vida noble, cumpliendo su voto con devoción y perseverancia.”
— Prólogo de la Regla Latina

La primera versión de la Regla establecía las normas esenciales para la vida diaria de la Orden: disciplina religiosa, organización conventual y militar, vestimenta, equipamiento, régimen de comidas, cuidado de enfermos, deberes jerárquicos y disposiciones internas.

Con el tiempo, la Regla fue ampliándose y adaptándose a las necesidades reales de la Orden. En 1165 se tradujo al francés, dando origen a la Regla Francesa, que incorporó por primera vez estatutos estrictamente militares, conocidos como estatutos jerárquicos, que regulaban:

  • La organización de los campamentos.

  • La formación de la línea de marcha.

  • La disposición de los escuadrones.

  • El uso y despliegue de la bandera de carga bajo autoridad del Mariscal.

Más adelante, en 1187, se añadieron nuevos estatutos de carácter religioso que ampliaban las normas de vida conventual. Finalmente, entre 1257 y 1267, la Regla Francesa recibió una última revisión significativa, detallando incluso las causas de expulsión de un miembro de la Orden.

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